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Es imposible para los seres humanos no comunicar sus más íntimos pensamientos. En muchos casos el lenguaje corporal, contacto visual y los gestos sexuales son más efectivos que la comunicación verbal. Aprender a interpretar el lenguaje corporal le puede ayudar a discernir lo que la gente realmente está diciendo.
El lenguaje corporal revela muchos de nuestro más íntimos sentimientos, ya sea que tengamos la intención de revelarlos o no. Desde el simple contacto visual a un ligero toque en la pierna, los gestos corporales son una forma muy directa de comunicación. Los expertos en el lenguaje no verbal nos cuentan los momentos más icónicos de la historia, desde el mundo de deportes hasta el de las celebridades. Analizan su lenguaje corporal para descifrar lo que realmente querían decir estos famosos personajes. Veremos cómo el movimiento más sutil se puede utilizar para influir en las masas y establecer el poder y, la mayoría de las veces, sin que nadie se de cuenta.
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sábado, 5 de enero de 2013
domingo, 2 de diciembre de 2012
Reglas para el éxito a través del lenguaje corporal
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1. El primer encuentro es muy importante. Una mala impresión inicial no puede arreglarse con facilidad; es mucho más fácil hacerlo bien desde el principio. No te preocupes demasiado por lo que dices en un encuentro formal. Para dar una buena impresión es más efectivo ser un buen oyente que un buen orador.
2. Sé consciente de la impresión que tu aspecto puede provocar en los demás, tanto en sentido positivo como negativo. Si tu aspecto genera un sentimiento negativo en los demás, trabaja para cambiarlo. Ten también en cuenta los sentimientos positivos que tu aspecto puede generar en los demás y utilízalo.
3. No sostengas la mirada durante más de tres segundos al ir a encontrarte con una persona. Observa cuando estés a unos 5 ó 6 metros y luego interrumpe brevemente el contacto visual bajando la mirada, a menos que pretendas transmitir falta de interés por la otra persona o desees confundirla y desconcertarla interrumpiendo el contacto visual mirando hacia arriba.
4. Sé el primero en utilizar el flash de la ceja. Unos microsegundos antes de iniciar el contacto visual, tus cejas y las de la otra persona se levantan y caen en un movimiento que suele durar una quinta parte de segundo. Es lo que se llama el flash de la ceja y sirve para atraer la atención de la otra persona a los ojos y la cara. Se usa entre personas con un relación amistosa, pero no entre personas que no se conocen o no mantienen una buena relación. Contesta siempre al flash de la ceja con otro flash, cuando lo inicie otra persona. Utilízalo cuando estés a unos 2 ó 3 metros de la persona con quien vas a encontrarte.
5. Utiliza la sonrisa más apropiada para cada ocasión. Sonreír de un modo no adecuado puede crear tan mala impresión como no sonreír en absoluto.
6. Procura no invadir nunca el espacio personal de la otra persona de manera no intencionada. No te acerques a más de 45 centímetros, a no ser que tengas una relación de amistad íntima o de pareja con esa persona.
7. Ten en cuenta que la distancia a la que una persona desea que te sitúes puede variar según cada persona y cultura. Procura situarte a la distancia correcta.
8. En algunos casos, entrar en el espacio personal de alguien puede ayudar a aumentar el agrado mutuo, pero sólo debe hacerse si se está elogiando a la otra persona, se le está dando la enhorabuena, etc... Esto sólo ha de hacerse cuando ya se ha logrado cierta compenetración con la otra persona.
9. Con desconocidos, nunca permanezcas de pie frente a un hombre ni al lado de una mujer extraña. Si se trata de un hombre, empieza en una posición semilateral y ve desplazándote hacia una posición frontal poco a poco. Si se trata de una mujer, haz al contrario, comienza en una posición frontal y ve desplazándote hacia una posición semilateral.
10. Nunca permanezcas de pie cuando los demás están sentados, a no ser que pretendas dominarlos o intimidarlos.
11. Evita los sillones hundidos que te obligan a echarte hacia atrás, pues limitarán tu capacidad para usar el lenguaje no verbal relacionado con la postura.
12. Durante el apretón de manos mira a los ojos de la otra persona, modera la presión que aplicas y mantén el contacto durante unos 6 segundos. Si deseas transmitir dominio utiliza un apretón más fuerte y prolongado de lo normal. Si deseas transmitir sensación de amistad, aplica una presión moderada pero prolonga ligeramente el contacto y mientras le das la mano sonríe, mantén una expresión facial relajada e inclínate ligeramente hacia delante.
13. Evita usar gafas con cristales oscuros o con reflejos. Si deseas que te consideren una persona afable y simpática, usa lentes de contacto en lugar de gafas.
14. Para aumentar la calidez y conseguir la cooperación de la otra persona, utiliza una ligera inclinación de cabeza hacia un lado, junto con una sonrisa. De este modo, la disposición para cooperar contigo aumentará mucho.
15. Cuando hables a un grupo procura que tu mirada los incluya a todos. No leas lo que tienes que decir, memorízalo o utiliza breves notas a modo de recordatorios.
16. Camina tranquilamente, con firmeza y erguido, como si fueras el propietario del lugar por el que caminas. No vayas deprisa ni furtivamente, tómate tu tiempo para observar el entorno.
17. Si quieres dominar a otra persona controla su tiempo y su espacio. Hazle esperar, pero no más de 20 minutos. Si tras ese tiempo aún te está esperando, verá su estatus debilitado. Utiliza una mirada prolongada para desconcertar a la otra persona. Pero nunca devuelvas un contacto visual prolongado; en lugar de eso, interrumpe el contacto visual mirando hacia derecha o izquierda (nunca hacia abajo). Si alguien te hace esperar, no esperes más de 15 minutos, a menos que haya una razón válida para el retraso.
18. Mantén la mente abierta al acudir al encuentro de una persona. No te formes demasiadas ideas preconcebidas sobre lo que vas a ver.
19. No prestes atención a los rostros. Las señales del lenguaje no verbal del rostro son las más fáciles de falsear.
20. Para detectar la ansiedad mira los pies o las manos de la otra persona. Verás que hace pequeños movimientos nerviosos con ellos. Con los pies dará pequeñas patadas al suelo, se frotará un pie con otro, restregará las puntas contra el suelo, etc... Con las manos juguetea nerviosamente con el bolígrafo u otro pequeño objeto, se manosea el cabello, se frota las manos, se toca una oreja, se alisa la ropa, se muerde las uñas, etc... Todos estos son signos de nerviosismo y tensión interior.
21. Si estás intentando vender algo o cerrar un trato, existen ciertas señales que indican la buena disposición de la otra persona, como liberación repentina de la tensión, aumento del contacto visual, mayor proximidad y acariciarse el mentón.
21. Para saber si una amistad es sincera observa los pliegues que se forman en las mejillas al sonreír, que revelan una sonrisa afectuosa, aumento del contacto físico, imitación inconsciente de tu postura y gestos y una inclinación lateral de la cabeza durante la conversación.
22. Para detectar la mentira y el engaño observa si la otra persona gesticula menos de lo normal y se toca cada vez más. Por ejemplo, al mentir se tocan la nariz, las orejas, los ojos, el cuello, se frotan las manos. Sobre todo, tocarse la nariz y los ojos puede ser un indicativo de mentira. Los engaños que van acompañados de hostilidad conllevan movimientos agresivos de pies, manos o boca (morderse los labios pellizcarse las mejillas, rascarse con agresividad, etc...)
1. El primer encuentro es muy importante. Una mala impresión inicial no puede arreglarse con facilidad; es mucho más fácil hacerlo bien desde el principio. No te preocupes demasiado por lo que dices en un encuentro formal. Para dar una buena impresión es más efectivo ser un buen oyente que un buen orador.
2. Sé consciente de la impresión que tu aspecto puede provocar en los demás, tanto en sentido positivo como negativo. Si tu aspecto genera un sentimiento negativo en los demás, trabaja para cambiarlo. Ten también en cuenta los sentimientos positivos que tu aspecto puede generar en los demás y utilízalo.
3. No sostengas la mirada durante más de tres segundos al ir a encontrarte con una persona. Observa cuando estés a unos 5 ó 6 metros y luego interrumpe brevemente el contacto visual bajando la mirada, a menos que pretendas transmitir falta de interés por la otra persona o desees confundirla y desconcertarla interrumpiendo el contacto visual mirando hacia arriba.
4. Sé el primero en utilizar el flash de la ceja. Unos microsegundos antes de iniciar el contacto visual, tus cejas y las de la otra persona se levantan y caen en un movimiento que suele durar una quinta parte de segundo. Es lo que se llama el flash de la ceja y sirve para atraer la atención de la otra persona a los ojos y la cara. Se usa entre personas con un relación amistosa, pero no entre personas que no se conocen o no mantienen una buena relación. Contesta siempre al flash de la ceja con otro flash, cuando lo inicie otra persona. Utilízalo cuando estés a unos 2 ó 3 metros de la persona con quien vas a encontrarte.
5. Utiliza la sonrisa más apropiada para cada ocasión. Sonreír de un modo no adecuado puede crear tan mala impresión como no sonreír en absoluto.
6. Procura no invadir nunca el espacio personal de la otra persona de manera no intencionada. No te acerques a más de 45 centímetros, a no ser que tengas una relación de amistad íntima o de pareja con esa persona.
7. Ten en cuenta que la distancia a la que una persona desea que te sitúes puede variar según cada persona y cultura. Procura situarte a la distancia correcta.
8. En algunos casos, entrar en el espacio personal de alguien puede ayudar a aumentar el agrado mutuo, pero sólo debe hacerse si se está elogiando a la otra persona, se le está dando la enhorabuena, etc... Esto sólo ha de hacerse cuando ya se ha logrado cierta compenetración con la otra persona.
9. Con desconocidos, nunca permanezcas de pie frente a un hombre ni al lado de una mujer extraña. Si se trata de un hombre, empieza en una posición semilateral y ve desplazándote hacia una posición frontal poco a poco. Si se trata de una mujer, haz al contrario, comienza en una posición frontal y ve desplazándote hacia una posición semilateral.
10. Nunca permanezcas de pie cuando los demás están sentados, a no ser que pretendas dominarlos o intimidarlos.
11. Evita los sillones hundidos que te obligan a echarte hacia atrás, pues limitarán tu capacidad para usar el lenguaje no verbal relacionado con la postura.
12. Durante el apretón de manos mira a los ojos de la otra persona, modera la presión que aplicas y mantén el contacto durante unos 6 segundos. Si deseas transmitir dominio utiliza un apretón más fuerte y prolongado de lo normal. Si deseas transmitir sensación de amistad, aplica una presión moderada pero prolonga ligeramente el contacto y mientras le das la mano sonríe, mantén una expresión facial relajada e inclínate ligeramente hacia delante.
13. Evita usar gafas con cristales oscuros o con reflejos. Si deseas que te consideren una persona afable y simpática, usa lentes de contacto en lugar de gafas.
14. Para aumentar la calidez y conseguir la cooperación de la otra persona, utiliza una ligera inclinación de cabeza hacia un lado, junto con una sonrisa. De este modo, la disposición para cooperar contigo aumentará mucho.
15. Cuando hables a un grupo procura que tu mirada los incluya a todos. No leas lo que tienes que decir, memorízalo o utiliza breves notas a modo de recordatorios.
16. Camina tranquilamente, con firmeza y erguido, como si fueras el propietario del lugar por el que caminas. No vayas deprisa ni furtivamente, tómate tu tiempo para observar el entorno.
17. Si quieres dominar a otra persona controla su tiempo y su espacio. Hazle esperar, pero no más de 20 minutos. Si tras ese tiempo aún te está esperando, verá su estatus debilitado. Utiliza una mirada prolongada para desconcertar a la otra persona. Pero nunca devuelvas un contacto visual prolongado; en lugar de eso, interrumpe el contacto visual mirando hacia derecha o izquierda (nunca hacia abajo). Si alguien te hace esperar, no esperes más de 15 minutos, a menos que haya una razón válida para el retraso.
18. Mantén la mente abierta al acudir al encuentro de una persona. No te formes demasiadas ideas preconcebidas sobre lo que vas a ver.
19. No prestes atención a los rostros. Las señales del lenguaje no verbal del rostro son las más fáciles de falsear.
20. Para detectar la ansiedad mira los pies o las manos de la otra persona. Verás que hace pequeños movimientos nerviosos con ellos. Con los pies dará pequeñas patadas al suelo, se frotará un pie con otro, restregará las puntas contra el suelo, etc... Con las manos juguetea nerviosamente con el bolígrafo u otro pequeño objeto, se manosea el cabello, se frota las manos, se toca una oreja, se alisa la ropa, se muerde las uñas, etc... Todos estos son signos de nerviosismo y tensión interior.
21. Si estás intentando vender algo o cerrar un trato, existen ciertas señales que indican la buena disposición de la otra persona, como liberación repentina de la tensión, aumento del contacto visual, mayor proximidad y acariciarse el mentón.
21. Para saber si una amistad es sincera observa los pliegues que se forman en las mejillas al sonreír, que revelan una sonrisa afectuosa, aumento del contacto físico, imitación inconsciente de tu postura y gestos y una inclinación lateral de la cabeza durante la conversación.
22. Para detectar la mentira y el engaño observa si la otra persona gesticula menos de lo normal y se toca cada vez más. Por ejemplo, al mentir se tocan la nariz, las orejas, los ojos, el cuello, se frotan las manos. Sobre todo, tocarse la nariz y los ojos puede ser un indicativo de mentira. Los engaños que van acompañados de hostilidad conllevan movimientos agresivos de pies, manos o boca (morderse los labios pellizcarse las mejillas, rascarse con agresividad, etc...)
sábado, 11 de agosto de 2012
Es importante trabajar con objetivos
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Tenemos la sensación que en muchas empresas un buen trabajo se mide por las horas que se hayan invertidos en él, con preferencia por 8 horas diarias o más. Por lo tanto se mira con desconfianza a quien sale puntualmente y se promueve a quien hace el mayor número de horas extras. La simple presencia en el lugar de trabajo tiene poca relación con la eficiencia y la calidad del trabajo.
¿Por qué es tan importante trabajar con objetivos?. Porque si no sabes hacia dónde se va da igual el camino que se tome. Porque si se no sabe lo que se quiere da igual lo que se haga. Son uno de los ingredientes clave en nuestro trabajo: algo que permite saber por qué hacemos las cosas y qué se quiere con cada tarea.
Los objetivos sirven para inspirar nuestras acciones y dan sentido a las horas de trabajo. Estimulan, animan, nos mueven a hacer, motivan. Empujan para subir los empinados peldaños y superar la barrera del esfuerzo. Hacen que saquemos lo mejor de nosotros mismos. Sirven también para reorientarnos cuando nos sentimos perdidos o no sabemos qué hacer. Y quizás lo más importante: hacen que todo nuestro esfuerzo esté dirigido hacia un sitio muy concreto: nuestros resultados.
Aunque casi todo el mundo reconoce la importancia de los objetivos en el trabajo, la verdad es que son muchos menos los que trabajan con ellos. O algo peor, se cae en un error bastante extendido de convertir la lista de tareas en mi objetivo, en lugar de convertir mis objetivos en tareas.
Centrarse sólo en las tareas o en la lista a la larga hace que el profesional trabaje en piloto automático, caiga en la rutina, baje su nivel de exigencia personal, se convierta en un elemento más de una cadena de montaje.
Para fijar objetivos es cuestión de hábitos. Acostumbrarse a construir la lista de tareas de adelante hacia atrás. Esto es, de los resultados a las tareas.
Al principio, todo esto puede sonar demasiado analítico, o incluso artificial. Pero es sólo al principio, una vez cogido el hábito, se descubre cual es la génesis de toda buena organización y planificación en el trabajo. Que es algo indispensable si se quiere trabajar por algo.
Porque la diferencia de trabajar con o sin objetivos es la diferencia que hay entre trabajar por algo o trabajar en algo.
Si los objetivos son para dirigir nuestras acciones, debemos considerar algunos aspectos en el momento de establecerlos. Como primer punto no hay que olvidar que los objetivos deben ser racionalmente alcanzables y deben estar en función de la estrategia de trabajo que se establezca. Luego, hay que evaluar los siguientes puntos para establecerlos:
Tenemos la sensación que en muchas empresas un buen trabajo se mide por las horas que se hayan invertidos en él, con preferencia por 8 horas diarias o más. Por lo tanto se mira con desconfianza a quien sale puntualmente y se promueve a quien hace el mayor número de horas extras. La simple presencia en el lugar de trabajo tiene poca relación con la eficiencia y la calidad del trabajo.
¿Por qué es tan importante trabajar con objetivos?. Porque si no sabes hacia dónde se va da igual el camino que se tome. Porque si se no sabe lo que se quiere da igual lo que se haga. Son uno de los ingredientes clave en nuestro trabajo: algo que permite saber por qué hacemos las cosas y qué se quiere con cada tarea.
Los objetivos sirven para inspirar nuestras acciones y dan sentido a las horas de trabajo. Estimulan, animan, nos mueven a hacer, motivan. Empujan para subir los empinados peldaños y superar la barrera del esfuerzo. Hacen que saquemos lo mejor de nosotros mismos. Sirven también para reorientarnos cuando nos sentimos perdidos o no sabemos qué hacer. Y quizás lo más importante: hacen que todo nuestro esfuerzo esté dirigido hacia un sitio muy concreto: nuestros resultados.
Aunque casi todo el mundo reconoce la importancia de los objetivos en el trabajo, la verdad es que son muchos menos los que trabajan con ellos. O algo peor, se cae en un error bastante extendido de convertir la lista de tareas en mi objetivo, en lugar de convertir mis objetivos en tareas.
Centrarse sólo en las tareas o en la lista a la larga hace que el profesional trabaje en piloto automático, caiga en la rutina, baje su nivel de exigencia personal, se convierta en un elemento más de una cadena de montaje.
Objetivos
Para fijar objetivos es cuestión de hábitos. Acostumbrarse a construir la lista de tareas de adelante hacia atrás. Esto es, de los resultados a las tareas.
- Identificar cuáles son los resultados que se quiere conseguir (en un proyecto, en un hábito personal, en una gran tarea que lleve varios días...). Ser muy concreto al definir esos resultados.
- Descomponer esos resultados en uno o más objetivos. Pueden ser fases, hitos, momentos, terminar algo...
- Traducir esos objetivos en tareas concretas. Cosas que se irán haciendo diaria o semanalmente. Con ellas luego se irá construyendo la lista de tareas.
Al principio, todo esto puede sonar demasiado analítico, o incluso artificial. Pero es sólo al principio, una vez cogido el hábito, se descubre cual es la génesis de toda buena organización y planificación en el trabajo. Que es algo indispensable si se quiere trabajar por algo.
Porque la diferencia de trabajar con o sin objetivos es la diferencia que hay entre trabajar por algo o trabajar en algo.
Definir los objetivos
Si los objetivos son para dirigir nuestras acciones, debemos considerar algunos aspectos en el momento de establecerlos. Como primer punto no hay que olvidar que los objetivos deben ser racionalmente alcanzables y deben estar en función de la estrategia de trabajo que se establezca. Luego, hay que evaluar los siguientes puntos para establecerlos:
- Desafiantes pero alcanzables: los objetivos deben ser estimulantes para retar la capacidad del equipo o la persona. Deben representar un desafío alcanzable ya que de lo contrario no se obtendrán resultados coherentes.
- Medibles: al establecer un límite de tiempo para lograrlos, los objetivos deben ser medibles para evaluar si se va por el buen camino o está tomando otro rumbo.
- Flexibles: puede que los objetivos tengan un método establecido pero que en la ejecución sucedan cambios inesperados, la flexibilidad en esos cambios es importante.
- Claros y específicos: desde el inicio debe dejarse claro en la planificación quién es el encargado del proyecto o las tareas que le corresponden a cada miembro del equipo.
- Evaluados: cuando se trabaja en equipo es importante evaluar cada cierto tiempo los resultados. También es importante evaluar en el caso de los independientes si se está cumpliendo con el cronograma de tiempos.
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martes, 7 de agosto de 2012
Consejos para escribir mejor nuestros post o artículos
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1. Ama lo que haces: Ya sea para una empresa o para tu propia web, si tienes que publicar contenido de forma continua, además de la habilidad, tienes que disfrutar de lo que haces. De lo contrario nunca llegará la inspiración y los lectores no quedarán satisfechos con tus artículos.
2. Cuenta una historia: cuando se escribe un post es importante enganchar al lector para evitar que huya tan rápido como haya llegado. Si puedes comparte una historia propia. Aunque a veces parezca que no, a las personas nos intera las experiencias y vivencias de los demás. Queremos aprender de sus errores y vivir los acontecimientos 'junto con ellos'.
3. Especialízate: Con tantos sitios en la web hablando de lo mismo, debes definir a tu público y centrarte en los temas de su interés. Si lo que mejor sabes hacer es cocinar, entonces lo mejor es que tu blog trate sobre temas de gastronomía.
4. Escribe como hablas: No hay que buscar crear frases complicadas que te hagan parecer más inteligente. Según los casos, se puede caer en el riesgo de parecer un idiota, dando la sensación de tener soberbia y arrogancia. Haz la lectura los más cómoda y sencilla posible para conseguir un impacto positivo en el lector.
5. Que los títulos sean interesantes: Recuerda que los títulos no deben ser muy extensos, por el contrario una regla básica es que sean claros, estimulantes y deben despertar en los lectores la curiosidad suficiente para entrar a esa entrada y leer todo su contenido.
6. Utiliza imágenes: Una imagen ayuda a reforzar el mensaje del artículo y es mucho más agradecido visualmente ver una entrada con una imagen que un bloque compacto de texto. Intenta que las imágenes sean de calidad y que llamen la atención, porque los primeros segundos son determinantes para que cierren de inmediato el pots o decidan compartirlo.
7. Haz referencia a autores destacados: está bien compartir el aprendizaje y el conocimiento. Haciendo referencia a otros blogs y autores tienes la posibilidad de destacar porque conoces los referentes.
8. Se lo más específico posible: cuando se escribe sobre un tema hay que intentar dar ejemplos. Si se puede incluye cifras y datos. Estos elementos consiguen mejorar el nivel de comprensión del contenido publicado por parte de los lectores. No debemos cometer el error de pensar que algo que es obvio para nosotros lo es también para el resto del mundo.
9. No repitas palabras en el mismo párrafo, evita las redundancias: Dentro del mismo párrafo se debe evitar hacer uso duplicado del mismo verbo o sustantivo, aunque a veces cueste un poco encontrar la expresión perfecta.
10. Frases mejor cortas: un texto que tiene frases muy largas es difícil de leer y comprender. Y tenemos que pensar que nuestros lectores no tiene todos un nivel educativo equivalente a un universitario.
11. Evita anglicismos y términos extranjeros: Muchos escritores piensan que el uso de anglicismo les deja aparentar más intelectuales o expertos. Evitar las expresiones extranjeras es una forma de cuidar nuestros propios idiomas.
12. Incluir definiciones de términos técnicos: en ocasiones es inevitable hacer uso de términos técnicos que no todo el mundo conoce. En este caso existe una buena oportunidad para hacer referencia a fuentes externas como diccionarios o Wikipedia, que ya han definido previamente estas palabras y expresiones. Y si no te convence lo que encuentras, siempre se puede complementarlas con tus propias palabras para que quede más claro.
13. Cierra con una llamada a la acción: vivimos en la época del consumo que se aplica también al mundo de la información. Pocos contenidos consiguen generar impacto en el lector. Una llamada a la acción puede dejar esa huella en el usuario que puedes estar buscando. Convéncele que tiene tareas pendientes una vez que haya leído tu artículo. Puede hacerse con una cosa tan básica como finalizar con una pregunta.
14. Edita el artículo: Antes de publicar vuelve a leer despacio el texto preparado, elimina el material sobrante, comprueba que existe una línea coherente, y además asegúrate que las palabras clave estén bien colocadas y no fuera de lugar o contexto.
¿Alguna sugerencia más que nos permita ampliar esta lista?
1. Ama lo que haces: Ya sea para una empresa o para tu propia web, si tienes que publicar contenido de forma continua, además de la habilidad, tienes que disfrutar de lo que haces. De lo contrario nunca llegará la inspiración y los lectores no quedarán satisfechos con tus artículos.
2. Cuenta una historia: cuando se escribe un post es importante enganchar al lector para evitar que huya tan rápido como haya llegado. Si puedes comparte una historia propia. Aunque a veces parezca que no, a las personas nos intera las experiencias y vivencias de los demás. Queremos aprender de sus errores y vivir los acontecimientos 'junto con ellos'.
3. Especialízate: Con tantos sitios en la web hablando de lo mismo, debes definir a tu público y centrarte en los temas de su interés. Si lo que mejor sabes hacer es cocinar, entonces lo mejor es que tu blog trate sobre temas de gastronomía.
4. Escribe como hablas: No hay que buscar crear frases complicadas que te hagan parecer más inteligente. Según los casos, se puede caer en el riesgo de parecer un idiota, dando la sensación de tener soberbia y arrogancia. Haz la lectura los más cómoda y sencilla posible para conseguir un impacto positivo en el lector.
5. Que los títulos sean interesantes: Recuerda que los títulos no deben ser muy extensos, por el contrario una regla básica es que sean claros, estimulantes y deben despertar en los lectores la curiosidad suficiente para entrar a esa entrada y leer todo su contenido.
6. Utiliza imágenes: Una imagen ayuda a reforzar el mensaje del artículo y es mucho más agradecido visualmente ver una entrada con una imagen que un bloque compacto de texto. Intenta que las imágenes sean de calidad y que llamen la atención, porque los primeros segundos son determinantes para que cierren de inmediato el pots o decidan compartirlo.
7. Haz referencia a autores destacados: está bien compartir el aprendizaje y el conocimiento. Haciendo referencia a otros blogs y autores tienes la posibilidad de destacar porque conoces los referentes.
8. Se lo más específico posible: cuando se escribe sobre un tema hay que intentar dar ejemplos. Si se puede incluye cifras y datos. Estos elementos consiguen mejorar el nivel de comprensión del contenido publicado por parte de los lectores. No debemos cometer el error de pensar que algo que es obvio para nosotros lo es también para el resto del mundo.
9. No repitas palabras en el mismo párrafo, evita las redundancias: Dentro del mismo párrafo se debe evitar hacer uso duplicado del mismo verbo o sustantivo, aunque a veces cueste un poco encontrar la expresión perfecta.
10. Frases mejor cortas: un texto que tiene frases muy largas es difícil de leer y comprender. Y tenemos que pensar que nuestros lectores no tiene todos un nivel educativo equivalente a un universitario.
11. Evita anglicismos y términos extranjeros: Muchos escritores piensan que el uso de anglicismo les deja aparentar más intelectuales o expertos. Evitar las expresiones extranjeras es una forma de cuidar nuestros propios idiomas.
12. Incluir definiciones de términos técnicos: en ocasiones es inevitable hacer uso de términos técnicos que no todo el mundo conoce. En este caso existe una buena oportunidad para hacer referencia a fuentes externas como diccionarios o Wikipedia, que ya han definido previamente estas palabras y expresiones. Y si no te convence lo que encuentras, siempre se puede complementarlas con tus propias palabras para que quede más claro.
13. Cierra con una llamada a la acción: vivimos en la época del consumo que se aplica también al mundo de la información. Pocos contenidos consiguen generar impacto en el lector. Una llamada a la acción puede dejar esa huella en el usuario que puedes estar buscando. Convéncele que tiene tareas pendientes una vez que haya leído tu artículo. Puede hacerse con una cosa tan básica como finalizar con una pregunta.
14. Edita el artículo: Antes de publicar vuelve a leer despacio el texto preparado, elimina el material sobrante, comprueba que existe una línea coherente, y además asegúrate que las palabras clave estén bien colocadas y no fuera de lugar o contexto.
¿Alguna sugerencia más que nos permita ampliar esta lista?
viernes, 8 de junio de 2012
Ideas para planificar de forma inteligente
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Mucha gente cree que planificar es hacer una lista con las próximas tareas para mañana o la semana que viene. Y eso es sólo una pequeña parte de todo el proceso. Detrás de esa lista tiene que haber una serie de gestos y detalles menos evidentes, y que en realidad son los que definen el trabajo inteligente que buscas hacer mañana.
Si lo piensas detenidamente, cualquiera puede escribir una lista de tareas. Pero entender, visualizar y prepararse para conseguir resultados exige querer y saber hacerlo.
Cuando buscas echar horas, entonces no necesitas planificar. Pero si persigues objetivos y necesitas resultados, es imprescindible hacerlo. Y hacerlo en serio.
Planificar no es saber que vas a viajar de Madrid a Huesca, sino preparar la ruta que vas a seguir, conocer cuánto te va a llevar, decidir a qué hora vas a salir para evitar el tráfico, averiguar si hay obras o incidencias en la carretera, y hasta saber en qué lugares puedes parar a descansar.
Planificar no sólo es hacer la lista de la compra, también es repasar a fondo la receta del plato que vas a preparar, disponer todos los ingredientes frente a ti, reunir todos los utensilios y tener claro los pasos antes incluso de encender el fuego.
Planificar no sólo es decidir qué voy a hacer sino entenderlo y prepararme para hacerlo.
El verdadero corazón de la planificación, la que está detrás del trabajo inteligente, implica:
Decidir (claro) lo que vas a hacer.
Saber también lo que no tienes que hacer.
Familiarizarte con lo que te espera.
Anticiparte a lo que tendrás que hacer.
Preparar el cuándo y el cómo por adelantado.
Como un explorador, recorre por anticipado el terreno que vas a pisar. Revisa qué tipo de tareas tienes previstas hacer: tamaño, tiempo estimado, si son manuales o mecánicas, creativas, de análisis y concentración, a medias con un compañero...
Si tienes previsto hacer tareas de gran tamaño, que lleven varias horas o toda la mañana, tienes que tratarlas de forma especial, como un conjunto de miniproyectos. Sigue algunas ideas prácticas como descomponerlas y repartirlas de forma inteligente entre dos días.
Tu trabajo no sólo se compone de tareas, sino también de citas y eventos. Estudia tu agenda en busca de los grandes 'trituradores de tiempo' como reuniones, visitas, desplazamiento, algún recado... No subestimes el tiempo que pueden llegar a arrebatarte, y así podrás fijar unas expectativas realistas para mañana.
¿Cuál crees que es el momento más idóneo para hacer lo que te has propuesto?. Aún cuando puedas y vayas a alterar ese orden es bueno visualizar un orden, sobre todo al comienzo. No lo dejes todo en manos de la improvisación.
No sobrecargues el día intentando hacer mil cosas. Cuenta que habrá imprevistos y tal vez alguna urgencia. Elabora una lista de tareas más ligera y menos ambiciosa. Si luego el día va bien, siempre podrás rescatar más cosas de las previstas.
Como la primera canción de un concierto, la primera tarea marca el ritmo y el éxito del día. Asegúrate de tener por anticipado todo el material y herramientas que necesitarás de entrada. Perder los primeros minutos del día recopilando, investigando o buscando, es un enorme despilfarro de productividad.
¿Alguna de tus tareas previstas exige algo de otra persona?. Información, detalles, instrucciones, algún archivo... Adelántate a todo eso, pídelo cuanto antes en forma de email y te ahorrarás un incómodo atasco en carretera.
Todo este proceso en la práctica no lleva más de 10 ó 15 minutos. A base de regularidad y práctica, de conocer cada vez más cómo son tus tareas, la planificación inteligente pasará a ser uno más de tus hábitos o rituales. No más exigente que asearte por la mañana o leer antes de dormir.
Mucha gente cree que planificar es hacer una lista con las próximas tareas para mañana o la semana que viene. Y eso es sólo una pequeña parte de todo el proceso. Detrás de esa lista tiene que haber una serie de gestos y detalles menos evidentes, y que en realidad son los que definen el trabajo inteligente que buscas hacer mañana.
Si lo piensas detenidamente, cualquiera puede escribir una lista de tareas. Pero entender, visualizar y prepararse para conseguir resultados exige querer y saber hacerlo.
Cuando buscas echar horas, entonces no necesitas planificar. Pero si persigues objetivos y necesitas resultados, es imprescindible hacerlo. Y hacerlo en serio.
Planificar no es saber que vas a viajar de Madrid a Huesca, sino preparar la ruta que vas a seguir, conocer cuánto te va a llevar, decidir a qué hora vas a salir para evitar el tráfico, averiguar si hay obras o incidencias en la carretera, y hasta saber en qué lugares puedes parar a descansar.
Planificar no sólo es hacer la lista de la compra, también es repasar a fondo la receta del plato que vas a preparar, disponer todos los ingredientes frente a ti, reunir todos los utensilios y tener claro los pasos antes incluso de encender el fuego.
Planificar no sólo es decidir qué voy a hacer sino entenderlo y prepararme para hacerlo.
El verdadero corazón de la planificación, la que está detrás del trabajo inteligente, implica:
Decidir (claro) lo que vas a hacer.
Saber también lo que no tienes que hacer.
Familiarizarte con lo que te espera.
Anticiparte a lo que tendrás que hacer.
Preparar el cuándo y el cómo por adelantado.
Reconoce el terreno
Como un explorador, recorre por anticipado el terreno que vas a pisar. Revisa qué tipo de tareas tienes previstas hacer: tamaño, tiempo estimado, si son manuales o mecánicas, creativas, de análisis y concentración, a medias con un compañero...
Grandes tamaños
Si tienes previsto hacer tareas de gran tamaño, que lleven varias horas o toda la mañana, tienes que tratarlas de forma especial, como un conjunto de miniproyectos. Sigue algunas ideas prácticas como descomponerlas y repartirlas de forma inteligente entre dos días.
Agenda
Tu trabajo no sólo se compone de tareas, sino también de citas y eventos. Estudia tu agenda en busca de los grandes 'trituradores de tiempo' como reuniones, visitas, desplazamiento, algún recado... No subestimes el tiempo que pueden llegar a arrebatarte, y así podrás fijar unas expectativas realistas para mañana.
Un momento, una tarea
¿Cuál crees que es el momento más idóneo para hacer lo que te has propuesto?. Aún cuando puedas y vayas a alterar ese orden es bueno visualizar un orden, sobre todo al comienzo. No lo dejes todo en manos de la improvisación.
Planifica a la baja
No sobrecargues el día intentando hacer mil cosas. Cuenta que habrá imprevistos y tal vez alguna urgencia. Elabora una lista de tareas más ligera y menos ambiciosa. Si luego el día va bien, siempre podrás rescatar más cosas de las previstas.
Listo para empezar
Como la primera canción de un concierto, la primera tarea marca el ritmo y el éxito del día. Asegúrate de tener por anticipado todo el material y herramientas que necesitarás de entrada. Perder los primeros minutos del día recopilando, investigando o buscando, es un enorme despilfarro de productividad.
Adelántate al 'moroso'
¿Alguna de tus tareas previstas exige algo de otra persona?. Información, detalles, instrucciones, algún archivo... Adelántate a todo eso, pídelo cuanto antes en forma de email y te ahorrarás un incómodo atasco en carretera.
Todo este proceso en la práctica no lleva más de 10 ó 15 minutos. A base de regularidad y práctica, de conocer cada vez más cómo son tus tareas, la planificación inteligente pasará a ser uno más de tus hábitos o rituales. No más exigente que asearte por la mañana o leer antes de dormir.
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jueves, 7 de junio de 2012
Audiolibro recomendado: El éxito más grande del mundo, de Og Mandino
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A partir de la historia de un hombre extraordinario que vivió en tiempos bíblicos. Og Mandino nos enseña de qué manera cualquiera de nosotros puede superar el fracaso, la frustración y el sufrimiento para conseguir una vida plena y satisfactoria, pletórica de serenidad y bienestar. Guiado por Og Mandino cualquiera puede jugar al juego de la vida sin temor y ganar: solo hay que conseguir las diez cartas ganadoras, los diez propósitos diarios que contienen la clave del éxito personal.
Og Mandino es uno de los autores de autoayuda más respetados de la actualidad. Fue presidente de la revista Success Unlimited, prestigiosa publicación de autoayuda, y ha escrito dieciséis libros, con una tirada de 32 millones de ejemplares en veinte lenguas. Entre sus obras destacan La mejor manera de vivir, El vendedor más grande del mundo, Misión ¡éxito!, El duodécimo ángel, Renovar la esperanza, La mejor manera de vivir, La elección, El regalo de la felicidad y El secreto más grande del mundo.
A partir de la historia de un hombre extraordinario que vivió en tiempos bíblicos. Og Mandino nos enseña de qué manera cualquiera de nosotros puede superar el fracaso, la frustración y el sufrimiento para conseguir una vida plena y satisfactoria, pletórica de serenidad y bienestar. Guiado por Og Mandino cualquiera puede jugar al juego de la vida sin temor y ganar: solo hay que conseguir las diez cartas ganadoras, los diez propósitos diarios que contienen la clave del éxito personal.
Og Mandino es uno de los autores de autoayuda más respetados de la actualidad. Fue presidente de la revista Success Unlimited, prestigiosa publicación de autoayuda, y ha escrito dieciséis libros, con una tirada de 32 millones de ejemplares en veinte lenguas. Entre sus obras destacan La mejor manera de vivir, El vendedor más grande del mundo, Misión ¡éxito!, El duodécimo ángel, Renovar la esperanza, La mejor manera de vivir, La elección, El regalo de la felicidad y El secreto más grande del mundo.
miércoles, 6 de junio de 2012
El Plan de Marketing Personal
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'El talento no sirve de nada si no va acompañado de determinación, planificación, perseverancia y disciplina. El talento es efímero, la determinación, eterna'. (Felipe Cubillos)
El Marketing Personal es un conjunto de procesos y acciones que determinarán la percepción que tengan de nosotros y nos permitirán poner en valor lo que hacemos. La marca personal debe trasmitir una promesa de valor y es vital que genere confianza.
Para construir una marca personal que genere aquello que nosotros deseamos y nos permita alcanzar una serie de objetivos predefinidos es esencial la determinación y la planificación. Tener claro como la comunicamos y ponemos en valor lo anterior, nuestros objetivos y las necesidades del mercado.
El Plan de Marketing Personal (PMP) pretende establecer una ruta que nos permita alcanzar las metas que nos planteamos. Un camino en el que debe existir coherencia entre nuestras aspiraciones personales y las profesionales.
Para ello lo dividiremos en las siguientes etapas:
En esta primera fase es básico realizar una autorreflexión sobre nuestra situación actual con objeto de establecer un diagnóstico.
Para ello podemos realizar un análisis personal mediante un DAFO en el que desglosemos nuestras Debilidades, Amenazas, Fortalezas y Oportunidades.
Hablamos de ser conscientes de nuestras capacidades para desarrollarnos en función de la actual coyuntura, teniendo claro que es lo que necesita el mercado y como nos podemos adaptar a sus demandas.
Una vez que hemos establecido un diagnóstico de la situación actual tendremos que empezar a discernir algunas cuestiones fundamentales relacionadas con nuestra evolución personal a futuro. Con objeto de establecer una serie de objetivos:
Para posteriormente definir nuestras líneas estratégicas de actuación:
En este aspecto, el del posicionamiento, será fundamental tratar de equiparar lo máximo posible estos tres conceptos:
Una vez que tenemos claras las dos fases anteriores es hora de pasar a la acción.
En primer lugar entrenar, mejorar y practicar un conjunto de competencias básicas, para desenvolvernos con éxito y sin desfallecer, en los mercados actuales:
Y en segundo lugar planificar y desarrollar acciones que nos permitan reforzar las pautas estratégicas establecidas anteriormente.
Acciones en la línea de:
Tendremos más posibilidades de conseguir nuestros objetivos si existe una metodología de trabajo, disciplina, mejora continua y proactividad.
'El talento no sirve de nada si no va acompañado de determinación, planificación, perseverancia y disciplina. El talento es efímero, la determinación, eterna'. (Felipe Cubillos)
El Marketing Personal es un conjunto de procesos y acciones que determinarán la percepción que tengan de nosotros y nos permitirán poner en valor lo que hacemos. La marca personal debe trasmitir una promesa de valor y es vital que genere confianza.
Para construir una marca personal que genere aquello que nosotros deseamos y nos permita alcanzar una serie de objetivos predefinidos es esencial la determinación y la planificación. Tener claro como la comunicamos y ponemos en valor lo anterior, nuestros objetivos y las necesidades del mercado.
El Plan de Marketing Personal
El Plan de Marketing Personal (PMP) pretende establecer una ruta que nos permita alcanzar las metas que nos planteamos. Un camino en el que debe existir coherencia entre nuestras aspiraciones personales y las profesionales.
Para ello lo dividiremos en las siguientes etapas:
Fase 1: Situación actual
En esta primera fase es básico realizar una autorreflexión sobre nuestra situación actual con objeto de establecer un diagnóstico.
Para ello podemos realizar un análisis personal mediante un DAFO en el que desglosemos nuestras Debilidades, Amenazas, Fortalezas y Oportunidades.
- Fortalezas: Describir nuestras habilidades profesionales y personales.
- Debilidades: Deficiencias que debemos corregir, minimizar o mejorar.
- En el caso de las amenazas y oportunidades se trata de aprovechar o defendernos del entorno.
Hablamos de ser conscientes de nuestras capacidades para desarrollarnos en función de la actual coyuntura, teniendo claro que es lo que necesita el mercado y como nos podemos adaptar a sus demandas.
Fase 2: Visión de futuro
Una vez que hemos establecido un diagnóstico de la situación actual tendremos que empezar a discernir algunas cuestiones fundamentales relacionadas con nuestra evolución personal a futuro. Con objeto de establecer una serie de objetivos:
- ¿Cuál es nuestro objetivo final?
- ¿Qué es el éxito?
- ¿Dónde me gustaría estar dentro de 5 años?
Para posteriormente definir nuestras líneas estratégicas de actuación:
- ¿A quiénes puedo solucionar problemas? – Público objetivo
- ¿Qué puedo ofrecerle al mercado que no exista? – Diferenciación
- ¿Cómo quiero que me perciban? – Posicionamiento
En este aspecto, el del posicionamiento, será fundamental tratar de equiparar lo máximo posible estos tres conceptos:
- Lo que pensamos que somos
- Lo que realmente somos
- Lo que los demás piensan que somos
Fase 3:Acción: Del 'Ay' al 'Ya'
Una vez que tenemos claras las dos fases anteriores es hora de pasar a la acción.
En primer lugar entrenar, mejorar y practicar un conjunto de competencias básicas, para desenvolvernos con éxito y sin desfallecer, en los mercados actuales:
- Entrenar y aumentar la autoconfianza.
- Habilidades de comunicación.
- Crear y gestionar relaciones de confianza.
- Dominio emocional (inteligencia emocional).
- Coherencia entre lo que decimos y hacemos. Compromiso con la palabra.
- Gestión del tiempo.
- Talento creativo.
- Ser y parecer.
- Ser e inspirar.
Y en segundo lugar planificar y desarrollar acciones que nos permitan reforzar las pautas estratégicas establecidas anteriormente.
Acciones en la línea de:
- Charlas y conferencias que nos posicionen como experto en nuestro ámbito de actuación.
- Colaboraciones con organizaciones, instituciones y medios de comunicación que contribuyan a reforzar nuestro posicionamiento.
- Generación de contenidos: Libros, artículos...
- Un diálogo continuo en la Web 2.0 coherente con nuestra estrategia de actuación. Combinando distintas herramientas con contenidos de interés y una frecuencia adecuada. (Blogs, Twitter, Linkedin, Facebook, Youtube, Slideshare...)
- Trabajar y alimentar nuestra red de contactos (Networking) entendiendo siempre varios aspectos claves:
- Para recibir hay que dar.
- Tras el contacto inicial es fundamental mantener la relación y tratar de generar valor poco a poco.
- Las relaciones llevan su tiempo y es preciso generar confianza.
- Antes de llegar a vender es vital atraer, interesar y vincular.
Fase 4: ¿Cómo voy?
- La autocrítica debe ser continua con objeto de evitar el estancamiento y la complacencia.
- Escucha las críticas constructivas y olvida aquellas que sólo pretenden hacer daño.
- Recuerda que es imposible hacer las cosas a gusto de todos y que la clave reside en estar en paz con nosotros mismos.
- Disfruta de tus logros obtenidos y aprende de los fracasos.
- Empápate de todo lo que te rodea y actúa de forma proactiva.
En definitiva...
Tendremos más posibilidades de conseguir nuestros objetivos si existe una metodología de trabajo, disciplina, mejora continua y proactividad.
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viernes, 1 de junio de 2012
Aspectos básicos del trabajo en equipo
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1. Compartir un objetivo común. Tener una misma meta es lo que da unidad y dirección a un equipo.
2. Sentido de pertenencia. El objetivo común, compartir la misión y mantener una relación periódica donde se efectúe un seguimiento de los objetivos, se resuelvan los problemas y obstáculos... Es la base para que las personas se sientan partícipes de un equipo.
3. Liderazgo. En un equipo de trabajo es preciso que alguien asuma la dirección del grupo, marque el camino, obtenga los recursos necesarios, ponga los medios y deje hacer, construya relaciones de confianza y compromiso.
4. División clara de funciones. Una vez que se tiene clara la meta a lograr, es preciso determinar las tareas que se encomiendan a cada miembro del grupo y los plazos en que se deben realizar.
5. Indicadores de progreso. Si no tenemos un sistema de medida no sabremos nunca los progresos que como equipo estamos realizando. a tales efectos, es necesario determinar cuantitativamente no sólo el objetivo final a lograr, sino también las fases intermedias que nos permitan seguir la evolución.
6. Máxima eficiencia / adecuada cohesión. Hemos de perseguir la eficiencia, los mejores resultados al menor coste, pero no hemos de olvidar la cohesión, ya que sin ella, surgirán conflictos y desagregaciones que influirán en los resultados.
7. Cooperación e interdependencia. La responsabilidad, la lealtad y el orgullo de equipo, así como la organización, están en relación directa con la aceptación, la cooperación y la compartición de los valores por los cuales un grupo se rige.
8. Comunicación y relación fluida. Para evitar las crisis es bueno y necesario poner de manifiesto los posibles acuerdos, discutir abiertamente las divergencias existentes, abrir vías de comunicación y fomentar la interrelación.
9. Compartir información y valores. La esencia de todo equipo es compartir un espíritu ganador, así como información, conocimientos, experiencias, valores, opiniones, vivencias, éxitos y fracasos, con el fin de lograr un objetivo común.
10. Propiciar la participación. Se deberá crear el mejor clima entre los miembros del equipo favoreciendo la ayuda mutua cuando sea necesaria y haciendo respetar las aportaciones que realice cada uno, intentando que se escuchen y comprendan las posiciones de cada sujeto.
11. Recordar el objetivo y motivar. También es necesario elogiar y felicitar cuando los miembros lo merezcan, así como ilusionar y animar cuando surjan dificultades.
12. Resolver obstáculos y atraer a los descarriados. Es normal que en cada colectivo haya disidencias. Será labor del líder, con la colaboración del equipo, unificar intereses, potenciar y reforzar la cohesión, resolver los obstáculos y saber llevar de la mejor manera posible a los descarriados.
13. Medir y motivar el progreso. Comparar las previsiones establecidas con los resultados que se van obteniendo, sacando las oportunas conclusiones e introduciendo medidas correctoras. El camino está lleno de dificultades, por tanto será necesario motivar y reconocer a los colaboradores cada vez que consigan logros significativos que contribuyan al éxito del equipo.
14. Celebrar éxitos y aprender de los fracasos.
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| 'Si se puede'. Permanencia del Real Zaragoza en Primera División 2011-12. |
1. Compartir un objetivo común. Tener una misma meta es lo que da unidad y dirección a un equipo.
2. Sentido de pertenencia. El objetivo común, compartir la misión y mantener una relación periódica donde se efectúe un seguimiento de los objetivos, se resuelvan los problemas y obstáculos... Es la base para que las personas se sientan partícipes de un equipo.
3. Liderazgo. En un equipo de trabajo es preciso que alguien asuma la dirección del grupo, marque el camino, obtenga los recursos necesarios, ponga los medios y deje hacer, construya relaciones de confianza y compromiso.
4. División clara de funciones. Una vez que se tiene clara la meta a lograr, es preciso determinar las tareas que se encomiendan a cada miembro del grupo y los plazos en que se deben realizar.
5. Indicadores de progreso. Si no tenemos un sistema de medida no sabremos nunca los progresos que como equipo estamos realizando. a tales efectos, es necesario determinar cuantitativamente no sólo el objetivo final a lograr, sino también las fases intermedias que nos permitan seguir la evolución.
6. Máxima eficiencia / adecuada cohesión. Hemos de perseguir la eficiencia, los mejores resultados al menor coste, pero no hemos de olvidar la cohesión, ya que sin ella, surgirán conflictos y desagregaciones que influirán en los resultados.
7. Cooperación e interdependencia. La responsabilidad, la lealtad y el orgullo de equipo, así como la organización, están en relación directa con la aceptación, la cooperación y la compartición de los valores por los cuales un grupo se rige.
8. Comunicación y relación fluida. Para evitar las crisis es bueno y necesario poner de manifiesto los posibles acuerdos, discutir abiertamente las divergencias existentes, abrir vías de comunicación y fomentar la interrelación.
9. Compartir información y valores. La esencia de todo equipo es compartir un espíritu ganador, así como información, conocimientos, experiencias, valores, opiniones, vivencias, éxitos y fracasos, con el fin de lograr un objetivo común.
10. Propiciar la participación. Se deberá crear el mejor clima entre los miembros del equipo favoreciendo la ayuda mutua cuando sea necesaria y haciendo respetar las aportaciones que realice cada uno, intentando que se escuchen y comprendan las posiciones de cada sujeto.
11. Recordar el objetivo y motivar. También es necesario elogiar y felicitar cuando los miembros lo merezcan, así como ilusionar y animar cuando surjan dificultades.
12. Resolver obstáculos y atraer a los descarriados. Es normal que en cada colectivo haya disidencias. Será labor del líder, con la colaboración del equipo, unificar intereses, potenciar y reforzar la cohesión, resolver los obstáculos y saber llevar de la mejor manera posible a los descarriados.
13. Medir y motivar el progreso. Comparar las previsiones establecidas con los resultados que se van obteniendo, sacando las oportunas conclusiones e introduciendo medidas correctoras. El camino está lleno de dificultades, por tanto será necesario motivar y reconocer a los colaboradores cada vez que consigan logros significativos que contribuyan al éxito del equipo.
14. Celebrar éxitos y aprender de los fracasos.
jueves, 13 de octubre de 2011
Atributos de un liderazgo fascinante
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Ricardo Corrales nos cuenta en 'Pensamiento Imaginactivo' que con frecuencia se habla acerca de que las empresas buscan verdaderos líderes, personas que sean altamente competentes para guiar los destinos de una compañía en todas sus áreas.
Sin embargo, muchas veces los aspirantes al cargo no entienden o no conocen las competencias que de ellos se requiere, es decir, no comprenden claramente cuál es el tipo de comportamientos que se asocia al liderazgo y cómo éste se manifiesta concretamente en el mundo empresarial.
A continuación se relacionan algunos de los aspectos típicos del liderazgo que fascina a las empresas:
Ricardo Corrales nos cuenta en 'Pensamiento Imaginactivo' que con frecuencia se habla acerca de que las empresas buscan verdaderos líderes, personas que sean altamente competentes para guiar los destinos de una compañía en todas sus áreas.
Sin embargo, muchas veces los aspirantes al cargo no entienden o no conocen las competencias que de ellos se requiere, es decir, no comprenden claramente cuál es el tipo de comportamientos que se asocia al liderazgo y cómo éste se manifiesta concretamente en el mundo empresarial.
A continuación se relacionan algunos de los aspectos típicos del liderazgo que fascina a las empresas:
- Es capaz de planificar, coordinar y destinar personal y otros recursos para trabajar con eficiencia y lograr objetivos a largo y corto plazo, de manera planificada y organizada. Cree en la planificación con antelación para aprovechar al máximo el tiempo y otros recursos limitados. Puede priorizar eficientemente sus objetivos y su cronograma diario.
- Resuelve conflictos y desacuerdos para generar y fomentar la confianza mutua. Es atento, confiado y paciente con los demás. Respeta a los integrantes del equipo y coopera con ellos. Puede ayudar y apoyar a otros, puede expresar y regular sus emociones de tal forma que no ofende a los demás.
- Es competente y eficiente para instruir y capacitar a otros. Puede detectar con facilidad las necesidades de aprendizaje, le gusta compartir sus conocimientos con los demás. Está seguro de sus conocimientos y de su capacidad para enseñar a otros.
- Es convincente y eficiente para comunicar mensajes y para cambiar la opinión de otras personas. Está seguro de sí mismo, es dominante y capaz de responder con rapidez e influenciar a otras personas.
- Es creativo, se le ocurren ideas ingeniosas y soluciones inusuales cuando se encuentra frente a un problema. Tiene confianza en sí mismo, está abierto a experimentar y es flexible. Puede manejar tareas complejas bien y eficientemente.
- Es flexible para cumplir con condiciones laborales cambiantes; se ajusta adecuadamente a situaciones nuevas en el trabajo; está dispuesto a cambiar su comportamiento o forma de pensar para alcanzar nuevos objetivos. Disfruta del cambio y de las situaciones impredecibles; se lleva bien con personas de diferentes tipos y niveles jerárquicos con rapidez y facilidad.
- Es paciente y tiene buenos modos. Es respetuoso, considerado, sensible y está atento ante las necesidades y los sentimientos de los demás. Es fácil de conformar y es sencillo llevarse bien con él, es servicial. Tiende a transigir y a evitar conflictos.
- Es sensible a la belleza y a la estética de su entorno y busca crear un ambiente físico prolijo y adecuado a sus necesidades. Da importancia al aspecto personal presentable y a la moda. Le gusta observar diferentes tipos de obras de arte y le atraen las personas con inclinación artística.
- Es sistemático, metódico, prolijo y bien organizado para llevar a cabo sus obligaciones y responsabilidades. Planifica con antelación todo lo que hace, le gusta tener una rutina de trabajo estable y conocida, prefiere trabajar según las normas.
- Es sociable, gregario, abierto, interactúa con facilidad con los demás, disfruta de estar con otras personas; comparte información personal abiertamente; es activo, locuaz, persigue el aliento y el estímulo, es optimista y enérgico.
- Está dispuesto a colaborar y trabajar junto con otras personas y puede hacerlo. Tiende a ser confiado y a no criticar a otros. Prefiere estar con otras personas antes que solo, está dispuesto a transigir para llegar a un acuerdo o para ayudar a otras personas.
- Siempre hace un esfuerzo adicional para mejorar y crecer personalmente, intenta desarrollar sus habilidades y adquiere conocimientos nuevos para mejorar su desempeño laboral. Le encanta aprender y cree en ello.
- Puede renunciar a sus propios intereses para ayudar a colegas y a otras personas; actúa por el bien de los demás, especialmente por aquellos que lo necesitan, a costa de su propio bien, y según principios morales.
- Cree firmemente en su propia capacidad para manejar eficientemente diferentes situaciones y desafíos y cuenta con ello. Por la confianza que se tiene, es capaz de alentarse y pedir cosas, no tiene temor de negar o que le nieguen algo. Sabe cómo mostrar sus puntos fuertes y es seguro de sí mismo.
- Está siempre disponible, responde con rapidez cuando se lo necesita. Es compasivo y abierto, le gusta ayudar y consultar a otras personas, es emotivo y comprensivo.
- Establece relaciones con otras personas a nivel personal con rapidez y facilidad; tiene buena comunicación con los demás; establece contactos nuevos con facilidad, disfruta de crear y mantener relaciones sociales.
- Evidencia un elevado ritmo, fuerza y vitalidad para la actividad; puede mantener el nivel de actividad sin cansarse; necesita estar permanentemente ocupado y ser productivo.
- Lidera, delega e influencia a los demás y hace que otros lo sigan independientemente de su autoridad o estatus formal, ejerce la autoridad. Seguro y responsable, se involucra con lo que sucede en su entorno y le gusta estar en el centro de la cuestión.
- No reacciona sin haber meditado y reflexionado bastante. Piensa detenidamente las consecuencias de sus actos. No es impulsivo ni impaciente y no toma decisiones arriesgadas ni apresuradas.
- Prefiere el trabajo intensivo y exigente, está muy comprometido con su trabajo y con su carrera. Procura mantenerse concentrado en lograr sus objetivos y está resuelto a lograrlos; procura hacer su trabajo de manera precisa y detallada. Valora el trabajar duro, trabaja a conciencia y es meticuloso.
- Asume tareas desafiantes y aventuras nuevas, y no le complace realizar tareas rutinarias y repetitivas. Se aburre con facilidad con la repetición.
- Presta atención a los demás, es considerado y está atento al comportamiento, sentimientos y necesidades de otras personas. Es sensible a su entorno y trata de que las personas con las que interactúa se sientan cómodas y a gusto. Trata a los demás con empatía.
- Se comunica con los demás en forma eficaz, le gusta crear y mantener relaciones sociales, le gusta ser el centro de la atención y compartir con los demás sus pensamientos y sentimientos. Puede expresarse tanto en forma verbal como no verbal. No se siente intimidado por figuras con autoridad.
- Soporta situaciones y eventos estresantes y tolera presiones, tensiones o esfuerzos mentales manteniendo un nivel de desempeño eficiente. Lo estimula el estrés y puede tomar decisiones adecuadas aún ante circunstancias difíciles.
- Toma decisiones con bastante facilidad y ayudar a otras personas a tomar decisiones. No se arrepiente ni duda de las elecciones y decisiones que tomó con anterioridad. Le gusta tener que tomar decisiones, aún en situaciones en las que la información es limitada.
- Resuelve problemas con rapidez y eficiencia analizando en forma crítica la información pertinente. Puede integrar con facilidad información de varias fuentes y llegar a soluciones efectivas y creativas. Tiene muy buena capacidad analítica, aprende con rapidez las tareas y los métodos.
- Se puede confiar en que será consecuente con sus objetivos y que cumplirá con sus compromisos y responsabilidades. Disciplinado y preciso en su trabajo, se esfuerza por realizar sus tareas en tiempo y forma. Cumple con sus promesas y asume la responsabilidad que le cabe por sus errores.
- Tiende a experimentar emociones placenteras y no angustiosas, tiene buen espíritu y no es depresivo, ansioso, aprensivo ni nervioso. Tiene una autoestima alta, funciona bien en situaciones nuevas y estresantes y se siente cómodo con ellas. Es calmo, optimista y estable.
- Puede trabajar, planificar y tomar decisiones en forma independiente y así lo prefiere. Disfruta de pasar tiempo solo y le importa la independencia económica. No necesita que lo dirijan ni lo supervisen de cerca.
- Se atiene a las normas, políticas y prácticas de las instituciones y personas a las que está asociado y se identifica con ellas; tiende a seguir de buena gana las instrucciones de figuras con autoridad. Cree en la jerarquía y en el ascenso lento y gradual.
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